.Devastada.


Sin destino alguno recorre los pasillos de su mente mientras su último cigarrillo se aferra a su pulmón y su rostro dibuja una entrañable sonrisa.
El mozo se acerca y con esos ojos casi independientes que parecen obra de algún pintor, le pide otro trago mientras que en su cabeza comienza una guerra de preguntas y respuestas que le atormentan el corazón y se vuelve a preguntar como tantas otras veces: “acaso debo seguir así recordándote eternamente? “ Busca respuestas, pero ya no encuentra eso que la hacia feliz… se siente sin esperanzas, como aquel borracho de la esquina en una mesa sucia y olvidada y es así como se despide. Sencillamente. Cobardemente. Desesperadamente. Le dice adiós a todos…
M.W

posted under |

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entrada más reciente Entrada antigua Inicio